En el corazón de la penitenciaría se alza el Panóptico del Supervisor, un centro neurálgico otrora impenetrable que ahora luce las brutales cicatrices de un violento motín. Los cristales blindados destrozados ensucian el suelo, ofreciendo líneas de visión precarias hacia los caóticos bloques de celdas inferiores. Los parpadeantes monitores de seguridad, manchados con la sangre de los antiguos guardias, proyectan una luz estroboscópica e inquietante por toda la sala, creando sombras dinámicas perfectas para emboscadas. Tácticamente, este mapa ofrece una ventaja clave desde la altura, pero con graves vulnerabilidades. Las ventanas panorámicas destruidas proporcionan excelentes posiciones para francotiradores, pero dejan a los defensores expuestos al fuego de represalia desde los niveles inferiores. Las taquillas de armas de emergencia saqueadas crean puntos de cobertura natural, mientras que las estrechas entradas obligan a letales cuellos de botella. Los Directores de Juego pueden utilizar las cámaras de seguridad que aún funcionan para adelantar la llegada de refuerzos o amenazas ocultas. Los rastros de sangre sugieren que los guardias supervivientes huyeron o fueron arrastrados, dejando tras de sí un oscuro misterio y una posición altamente defendible, pero completamente aislada, para los jugadores.


