Este mapa táctico presenta un garaje subterráneo olvidado, completamente expuesto a los elementos después de que sus pesadas puertas blindadas fueran voladas hacia afuera. Ventisqueros helados y una espesa capa de nieve han invadido la instalación, enterrando a medias una flota de vehículos de orugas. El fuerte contraste entre el metal industrial de los transportes militares y la escarcha progresiva crea un ambiente gélido y tenso. Tácticamente, el mapa ofrece una excelente cobertura pesada gracias a los vehículos abandonados y los escombros estructurales dispersos. La entrada destrozada crea un punto de estrangulamiento natural, obligando a los invasores a atravesar un umbral muy expuesto. El movimiento táctico se complica por las grandes y traicioneras manchas de aceite ocultas bajo el hielo, que exigen un posicionamiento cuidadoso para evitar resbalar en la línea de fuego. Los Directores de Juego pueden utilizar los rincones oscuros y los transportes enterrados como puntos de emboscada para carroñeros, bestias mutadas o drones de seguridad activos. La entrada destruida también proporciona oportunidades de iluminación dinámica, permitiendo que la luz cegadora del día o la espeluznante luz de la luna inunden el hangar helado.



