Situado en el dramático paisaje de la sabana seca cerca del borde de un acantilado, este campamento arqueológico de los años 1930 ofrece un escenario tenso para la investigación y la supervivencia. El campamento está fortificado por una 'boma' (cerca de arbustos espinosos), proporcionando una defensa perimetral vital pero frágil. En el interior, la disposición cuenta con tiendas de campaña dispersas, un pozo de agua central y suministros que crean cuellos de botella y cobertura limitada. Los verdaderos puntos focales son los diversos pozos de excavación, actualmente cubiertos por pesadas lonas. Estos pozos sirven como excelentes peligros o ubicaciones para emboscadas. La iluminación es implacable durante el día, proyectando sombras profundas en las fosas, mientras que los encuentros nocturnos dependen de las fogatas y linternas. En VTT, las lonas se pueden configurar como elementos interactivos para ocultar los secretos recién desenterrados.



