Este puesto colonial bañado por el sol ofrece un fuerte contraste entre las duras calles polvorientas y la acogedora calidez de la posada regentada por una vieja pareja de holandeses. El mapa se divide en dos zonas principales: la franja comercial con cajas de suministros y fachadas de madera rústica, y el intrincado interior de la propia posada. La posada cuenta con pasillos estrechos, un comedor acogedor y habitaciones privadas, creando un laberinto de líneas de visión restringidas. Tácticamente, los investigadores pueden utilizar la densa ubicación de los puestos del mercado y la carga dispersa para emboscadas o evasiones en las calles. Por otro lado, la posada sirve como un punto de estrangulamiento altamente defendible. Sus paredes gruesas y puntos de entrada limitados la hacen ideal para una última resistencia contra sectarios o criaturas. La iluminación dinámica del VTT puede usarse para contrastar la luz cegadora del exterior con la tenue luz de las lámparas en el interior.



