Este inquietante pasillo de piedra pone inmediatamente a los aventureros a la defensiva. Las paredes están intrincadamente talladas con cientos de ojos de diferentes tamaños, algunos de los cuales tienen pesados párpados de piedra que parecen parpadear en la penumbra. Un globo ocular espectral y flotante levita cerca del techo, proyectando un resplandor pálido y espeluznante sobre las losas y sirviendo como un vigilante constante para lo que sea que aceche más en las profundidades de la mazmorra. Tácticamente, el estrecho salón actúa como un peligroso punto de estrangulamiento para el orden de marcha. La falta de cobertura natural hace que el sigilo sea increíblemente difícil, mientras que el ojo fantasmal flotante puede servir como un sistema de alarma interactivo o un activador de trampa mágica para entornos VTT. Navegar por este espacio requiere precaución, ya que cualquier movimiento repentino podría alertar a los amos invisibles de esta guarida.



