Esta lujosa residencia de tres pisos está situada en una calle tranquila y exclusiva, pero la cinta policial que bloquea la entrada señala una realidad sombría en su interior. La planta baja cuenta con espacios de vida elegantes que conducen a una escena horripilante: una cocina transformada en una macabra sala de interrogatorios. Un cadáver reseco está clavado en la isla central de la cocina, rodeado de dispositivos de tortura, creando un punto focal escalofriante para los investigadores. Tácticamente, el diseño de varios niveles proporciona una excelente verticalidad para entornos VTT, con escaleras estrechas que actúan como puntos de estrangulamiento naturales. La planta baja ofrece varias habitaciones para combates intensos a corta distancia, mientras que la cocina manchada de sangre limita el movimiento pero proporciona una cobertura sólida detrás de las encimeras de granito. La iluminación pasa del brillo frío de las farolas del exterior a la luz dura e inquietante de la escena del crimen.



