Este estrecho y modesto apartamento, situado en un callejón aislado, ofrece la tapadera perfecta para operaciones clandestinas y refugios temporales. La sala de estar principal está abarrotada y tiene un aspecto ordinario, lo que proporciona cobertura ligera detrás de sofás desgastados y mesas volcadas en caso de un tiroteo. Los pasillos estrechos y las esquinas cerradas crean cuellos de botella naturales, obligando a los intrusos a entablar combates cuerpo a cuerpo mientras aseguran las entradas. Oculta tras una pared falsa reforzada se encuentra el verdadero corazón de este mapa: una habitación del pánico de alta tecnología. Esta cámara acorazada cuenta con opciones de cobertura pesada en forma de armeros y un escritorio central repleto de monitores de seguridad encendidos. En las esquinas, frágiles vitrinas de cristal que albergan misteriosas reliquias victorianas añaden peligros ambientales dinámicos; romperlas podría liberar fuerzas ocultas inesperadas o destruir objetivos valiosos de la campaña.



