En lo más profundo de las laberínticas catacumbas se encuentra una sección de la cripta recién despejada, que ahora resuena con los cánticos oscuros de un culto siniestro. El aire está cargado con el olor metálico de la sangre y el denso humo de velas negras derretidas. En el centro de esta sombría cámara descansa una losa de piedra para sacrificios, rodeada por un pentagrama recién dibujado con tiza que parece latir con energía oscura. Tácticamente, este mapa ofrece un aterrador encuentro a corta distancia. La zona central del ritual no proporciona cobertura, obligando a los jugadores a cargar contra los cultistas o a utilizar los pilares periféricos y las alcobas de la cripta para adoptar posiciones defensivas. La luz parpadeante de las velas proyecta sombras dinámicas en el VTT, permitiendo a los pícaros escabullirse por los bordes en penumbra mientras el combate principal se desarrolla en el centro iluminado. Los Directores de Juego pueden usar la losa de sacrificio como una bomba de relojería: ¡quizás el ritual ya esté en marcha cuando los héroes irrumpan! El pentagrama de tiza podría actuar como un peligro, infligiendo daño necrótico a cualquiera que pise dentro de sus límites o invocando demonios de bajo nivel cada asalto hasta que sea disipado.



