Las instalaciones tienen una disposición estéril pero imponente, caracterizada por zumbantes bastidores de servidores yuxtapuestos a cubas biológicas llenas de fluidos fluorescentes. La entrada principal obliga a los intrusos a atravesar un estrecho pasillo de descontaminación, que actúa como un punto de estrangulamiento natural antes de abrirse al centro de datos principal. Los bancos de datos reforzados ofrecen abundante cobertura pesada, aunque las cubas de cristal suponen una protección frágil que puede romperse durante un tiroteo. La iluminación es marcadamente fría y artificial, con tiras de neón que proyectan profundas sombras en los callejones de mantenimiento. En los VTT, la iluminación dinámica se puede aprovechar para ocultar drones de seguridad en estos rincones oscuros. Los elementos interactivos incluyen terminales de seguridad hackeables, tanques químicos explosivos y conductos de ventilación que proporcionan rutas de acceso alternativas para los netrunners tácticos.



