A primera vista, esta casa suburbana en Medford parece ordinaria, salvo por su llamativa puerta roja. Sin embargo, al entrar se revela un entorno caótico plagado de extraños planos esotéricos, piezas mecánicas dispersas y el inconfundible zumbido de una máquina infernal. El diseño presenta pasillos estrechos y espacios habitables desordenados que obligan a los investigadores a navegar a corta distancia, mientras que los escritorios volcados y las pesadas mesas de trabajo ofrecen cobertura improvisada contra lo que sea que vigile el lugar. La iluminación en todo el mapa es errática, con bombillas parpadeantes que proyectan sombras largas y distorsionadas por las habitaciones, perfecto para las luces dinámicas de los VTT. El principal punto de estrangulamiento es el taller donde se aloja el dispositivo infernal, custodiado por un formidable centinela robótico. Múltiples puntos de entrada, incluyendo una puerta trasera y una ventana en la planta baja, permiten diversos enfoques tácticos al irrumpir en el santuario de este perturbador inventor.



