Esta oficina de médico jefe de estilo años 30 está meticulosamente organizada, dominada por un gran escritorio de madera maciza que sirve tanto de símbolo de autoridad como de cobertura pesada durante una confrontación inesperada. Imponentes archivadores de metal se alinean en las paredes, repletos de historiales médicos confidenciales que podrían ser la clave de su investigación oculta actual. La habitación cuenta con una única entrada principal, lo que crea un peligroso punto de estrangulamiento, mientras que los grandes ventanales permiten que la luz natural, o la inquietante luz de la luna, proyecten largas sombras sobre los documentos. Para los encuentros en VTT, el pesado escritorio de madera y los archivadores metálicos proporcionan una excelente defensa, mientras que los archivos médicos dispersos se pueden configurar como notas interactivas o pistas cruciales. El espacio reducido propicia tensas investigaciones a corta distancia, ideal para escenarios de horror cósmico en los que los investigadores deben atrincherar rápidamente la puerta contra cualquier pesadilla que aceche en los pasillos de la institución.



