El aire en esta cámara antinatural se vuelve increíblemente denso, restringiendo la visibilidad y asfixiando a cualquier investigador que se atreva a entrar. Muros de fuego negro encierran el espacio ritual, proyectando un aura inquietante que devora la luz sobre el suelo de piedra. En el centro, se forja una conexión profana mientras un rayo de energía desciende, uniendo a los sectarios que cantan con un sol oscuro enloquecedor que amenaza con desgarrar la realidad. Tácticamente, la visibilidad reducida proporciona ocultación natural para aproximaciones sigilosas, mientras que el anillo de fuego negro sirve como un peligro ambiental letal. Las posiciones de los sectarios pueden ser interrumpidas para romper su línea de visión hacia el rayo de energía central y detener el cántico. Los usuarios de VTT pueden aprovechar la iluminación dinámica para simular la oscuridad opresiva, creando fuentes de luz invertidas para representar las llamas negras antinaturales.



